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Publicado en diciembre 11th, 2014 | por Lola Martínez Sánchez

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¿Cómo puedo incapacitar a mi padre?

Es innegable que la tasa de vida ha aumentado muchísimo en los últimos tiempos y que, a consecuencia de ello, cada día contamos en nuestra sociedad con más personas mayores que desarrollan una serie de enfermedades como la demencia o el Alzheimer que le impiden gobernarse por sí mismas y salvaguardar su patrimonio.

¿Ha pensado alguna vez que algún miembro de su familia pueda encontrarse en esta situación que le impida tomar decisiones por sí mismo?  Si es así este post le ayudará a saber las actuaciones legales que puede llevar a cabo para proteger los intereses tanto personales como patrimoniales de estas personas.

Podemos hablar de tres acciones distintas dependiendo del grado de incapacidad de la persona y los intereses que se quieran proteger.

Autotutela. El Art. 223 del Código Civil ( modificado por la  Ley 41/2003, de 18 de noviembre, de Protección Patrimonial de las Personas con Discapacidad)  establece la posibilidad de que cualquier persona con capacidad de obrar suficiente, en previsión de ser incapacitada judicialmente en el futuro, pueda, en documento público notarial, adoptar cualquier disposición relativa a su propia persona o bienes, incluida la designación de un tutor y de un administrador patrimonial, así como las medidas de control sobre los mismos.

Es decir, una persona que, por ejemplo se le diagnostique Parkinson, y que aún mantenga perfectamente su capacidad de obrar puede acudir al Notario y establecer en un documento público el nombramiento de un tutor para todo caso, un curador para casos concretos,  puede decidir las situaciones en las que quiere que tome las decisiones su curador, puede establecer a partir de qué momento y a partir de qué pruebas se empezarán a aplicar las medidas acordadas etc. No hay porqué hacer una autotutela general, se puede plasmar la voluntad del futuro incapaz de la manera que más convenga a sus intereses. Por ello desde Leyemecum siempre aconsejamos que antes de acudir al Notario, se asesore por profesionales que le puedan ayudar a redactar el documento de la manera más conveniente a sus necesidades.

Documento de Instrucciones previas. Es muy recomendable plantearse el otorgamiento del denominado Testamento Vital o Documento de Voluntades Anticipadas para el todo el mundo, pero más para personas mayores que se les haya diagnosticado alguna enfermedad de tipo degenerativo. El llamado Testamento Vital recoge la voluntad del otorgante en relación con las instrucciones médicas que desea que se sigan en caso de que en el futuro se encuentre en una situación en la que no pueda expresar su voluntad.  Ya se habló de las Instrucciones previas en este blog  y en próximos post explicaremos detalladamente cómo y dónde se pueden realizar.

Declaración de incapacidad. La última vía de la que les quería hoy hablar es la declaración de incapacidad en los Tribunales.  Esto es, la familia más cercana debe demandar al presunto incapaz para que sea un Juez el que declare con las máximas garantías legales que esa persona ya no tiene capacidad de obrar, interviniendo siempre para ello el Ministerio Fiscal en defensa de los intereses del presunto incapaz.

Actualmente el Código Civil no recoge una enumeración taxativa y cerrada de las causas de incapacitación sino que establece una cláusula genérica y abierta al disponer en su Art. 200 que es causa de incapacitación las enfermedades o deficiencias persistentes de carácter físico o psíquico que impidan a la persona gobernarse por sí mismo. Exige, por tanto, una enfermedad o deficiencia de carácter físico o psíquico, permanencia en el tiempo y, como consecuencia de ello, que el enfermo sea incapaz de proveer a sus propios intereses.

Todo ello deberá ser probado en el acto de juicio mediante las pruebas oportunas: oír a los familiares más cercanos, al presunto incapaz… Y, en todo caso, se exigirá un dictamen pericial.

Me gustaría hacer una distinción en las demandas de incapacitación. No siempre hay que retirarle la capacidad de obrar de manera absoluta al presunto incapaz (hablaríamos aquí de tutela) sino que existen otras figuras jurídicas (la curatela) que complementan la capacidad de obrar del presunto incapaz pero no la sustituyen.  La sentencia de incapacidad debe ser “personalizada” y debe tener en cuenta las circunstancias de cada persona.

Un dato importante a tener en cuenta es que estas sentencias siempre se pueden modificar si cambian las circunstancias de la persona, al igual que el documento de Autotutela y el Documento de Instrucciones Previas.

Si tiene alguna duda respecto a los procedimientos tratados en este post o quiere información adicional sobre alguno de ellos, no dude en ponerse en contacto con nosotros. Estaremos encantados de ayudarle.


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