Bioderecho secreto-medico

Publicado en septiembre 11th, 2014 | por Laura Martínez Sánchez

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EL SECRETO MEDICO Y EL DERECHO A LA INTIMIDAD. EXCEPCIONES.

¡Buenos días! Esta semana en el blog os vamos a hablar del Secreto médico y para ello necesariamente tenemos que acercarnos a uno de los derechos fundamentales contemplados en nuestra Constitución, concretamente el Derecho a la Intimidad, regulado en el art.18 de nuestra Carta Magna, ya que secreto profesional en este caso médico y derecho a la intimidad están estrechamente ligados.

El secreto profesional tiene su fundamento en un hecho incuestionable y es que desde el momento en que se recibe un secreto o  una confidencia, simultáneamente, se produce una ruptura de la intimidad personal.

Es decir que el nacimiento del secreto médico (art 14. Código de Ética y Deontología Médica) se produce cuando el paciente trasfiere al profesional sanitario una información que hasta el momento era exclusiva o interna de la persona. No hay que olvidar que la información recibida por el médico proviene no solo de la trasladada directamente por el paciente sino toda aquella que el medico observe y conozca mediante pruebas y exploraciones.

En definitiva, en esa relación de confianza nace un compromiso de reserva o una obligación de custodia de la información recibida.

¿Existen límites al secreto médico? ¿En qué casos puede exceptuarse?

Sí, existen dos supuestos o casos en los que el secreto médico puede ser exceptuado.

-          En los casos en los que medie consentimiento del interesado.

En estos términos lo explica nuestro Tribunal Constitucional “… no toda injerencia o afectación de ese derecho resulta ilegitima: en efecto la afectación no será ilegitima cuando medie el previo consentimiento del afectado, que permite la inmisión en el derecho a la intimidad y que, lógicamente, puede ser revocado en cualquier momento.”

 

-          En los casos en los que el derecho a la intimidad ha de ceder frente a otros Derechos Fundamentales que también se deban proteger.

A esto se refiere nuestra doctrina cuando explica el carácter ni ilimitado o no absoluto de los derechos fundamentales, puesto que el derecho a la intimidad personal se encontrará delimitado por el de otros derechos y bienes constituciones.

Podemos poner como ejemplo el supuesto del reconocimiento médico obligatorio para los trabajadores con el fin de proteger especialmente al resto de los trabajadores (casos de epidemia, enfermedades contagiosas…). En estos casos el derecho a la intimidad quedaría limitado por la protección de otro Derecho Fundamental “derecho a la salud” de interés general que afecta al conjunto de la población.

Habría por tanto que hacer para cada caso un juicio de proporcionalidad a fin de verificar si existe o no intromisión en el derecho a la intimidad.

Os seguiremos hablando en futuros post de este derecho en relación con la LOPD.

 

 


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